El feliz cumpleaños del señor Johann

J.S. Bach nació en Eisenach en 1685, para volver a morir en Leipzig en 1750. Esto significa que se cumplen 250 años de la desaparición del genio musical más completo de la historia.
La vida de este ser excepcional fue intachable en todos los sentidos; fue generoso, trabajador incansable, humilde y premiado por la Providencia con un talento de esos que nacen cada tres o cuatro millones de años, coincidiendo con el deshielo de los casquetes (con perdón) polares.
A los 9 años quedó huérfano, dejando Eisenach para trasladarse a Ohrduf, donde vivió con su hermano mayor, Johann-Christoph.
Para el bueno de Johann, el arte era un ideal de vida, un lenguaje al que se propuso dedicar todos sus esfuerzos con la paciencia y precisión de un maestro relojero suizo.

Dicen por ahí que Bach es Dios y Mozart su apóstol. Tal afirmación no es producto de una minoría marginal, sino de un proceso de estudio y degustación, por qué no decirlo- de la música "matemática" y profundamente espiritual del viejo Bach.
Cada vez que oigo esa inmensa catedral musical que es "La Pasión según San Mateo" se me pone el vello literalmente de punta, y el alma desciende a terrenos que sólo la metafísica puede desgranar. Es música que contiene en su abismo las más bellas palabras formuladas por el ser humano. Y libres de impuestos.

La interminable discografía dedicada al Cantor de Leipzig es magnífica y ofrece testimonios rotundos en cuanto a la intensidad, rigor y desbordamiento emocional, tan necesarios a la hora de afrontar esta música perdida (como diría un budista de moda) en el cosmos.

Las Suites para violonchelo de Casals y Rostropovich, las Pasiones de Furtwaengler y Klemperer, la de San Juan por Karl Foster, las Cantatas del dúo dinámico Leonhardt-Harnoncourt, los entrañables Conciertos para violín y dos violines por Igor y David Oishtrak, la impecable ejecución Goldberg de Leonhardt, el Clave bien tocado de Richter, la plasticidad modélica y trágica de Milstein con las Sonatas y Partitas para violín, la oculta filosofía de José Miguel Moreno y su laúd, Savall y Koopman firmando unas Suites para viola da gamba magistrales, los Conciertos para clave del maestro Pinnock... en fin, el paraíso bachiano, pecado y lujuria de devotos, que cada vez somos más por los siglos de los siglos.